Te recomendamos consultar el texto interactivo de principio a fin por lo menos una vez, aunque puedes acceder a él las veces que lo desees.



Estrategias para el análisis de la fiabilidad de las fuentes de información


Contenido






1. Introducción

Antes de entrar en materia, te sugerimos reproducir el siguiente video que se creó para el MOOC Exploradores de la posverdad: Literacidad informacional vs. noticias falsas, en el cual encontrarás algunas ideas y anécdotas que introducen al tema de la agenda detrás de las noticias:


MOOC Posverdad - Bienvenida Tema 2 (cc) Formación Multimodal, e-UAEM, 2018

A continuación, revisaremos tres estrategias para analizar cualquier información y determinar qué tanto podemos confiar en ella:

Identificación de la agenda detrás de las noticias. La primera estrategia es ubicar cuáles son los intereses subyacentes, es decir, cuáles son las motivaciones de quien genera la información. En el ámbito noticioso esas motivaciones se conocen como ‘agenda’ y la forma que adopta es la de un temario que responde a las mismas. Como consumidores y consumidoras de información es necesario que entendamos qué es la agenda y quién o quiénes la establecen.

Contexto nacional y compromisos éticos. La segunda estrategia consiste en analizar el contexto en el cual se produce la información que consumimos para valorar dos aspectos esenciales: el grado en que se cumple la garantía de libertad de expresión y los compromisos éticos del propio gremio de periodistas.

Identificación de posturas y predisposiciones propias. La tercera estrategia es cobrar conciencia de nuestros propios sesgos y motivaciones cuando consultamos y compartimos información, para que efectivamente realicemos un consumo crítico de la misma.





2. Primera estrategia: La agenda detrás de las noticias

En años recientes se ha hablado mucho de las fake news o noticias falsas. Sin embargo, desde antes del auge de este tipo de noticias, ya había en los medios mucha información que, aunque no era totalmente falsa, estaba sesgada o solamente nos permitía ver un ángulo de los hechos, que es otra forma de desinformar y malinformar.

Identificar la agenda que está detrás de las noticias y el contexto en el cual se producen, así como hacer conscientes nuestros propios sesgos como consumidores o consumidoras, nos permitirá responder las siguientes preguntas clave: ¿Quién se beneficia o a quién perjudica la noticia? ¿Cuál es la postura o el sesgo de ciertos medios? ¿Existe un contexto nacional favorable para un periodismo independiente? ¿Hay un compromiso ético de los medios hacia la ciudadanía? ¿Cuáles son nuestros sesgos y motivaciones como consumidores o consumidoras de información?


2. a. Qué es la agenda y quién o quiénes la establecen en la esfera noticiosa

Desde los años setenta ya se hablaba de la función de los medios en la agenda setting o definición del temario social (McCombs y Shaw, 1972). A partir de entonces, las teorías que refieren dicho temario han evolucionado. A diferencia de los setenta, hoy en día, los medios son más variados y complejos y en ellos participan tanto las corporaciones mediáticas como las y los ciudadanos. Lo que no ha cambiado es lo que plantea Rodrigo Alsina (1993) en los siguientes términos: la relación existente entre el temario en los medios (media agenda) y el temario del público (public agenda).

De acuerdo con la teoría de la construcción del temario, los medios de comunicación masiva deciden cuáles noticias destacar y cuáles no, y ello tiene un impacto en el temario público. Así, la agenda o el temario es el conjunto de temas que tienen relevancia informativa en un momento determinado para un sector particular, es decir, los temas más candentes, más presentes en el imaginario colectivo.


El mismo McCombs, en 1994, planteó que no solamente se trata de la selección de los temas que componen la agenda, sino del tratamiento subjetivo de dichos temas, es decir, editorialización, opiniones, comentarios. En otras palabras, los medios no solo determinan los temas, sino también los ángulos para su tratamiento.

En resumen, las dos dimensiones de la construcción del temario desde los medios son:

  • Qué temas seleccionan y
  • Cómo nos presentan esos temas

Desde nuestras prácticas de consumo habría que agregar una tercera dimensión, la del lector/receptor, quien también elige sus temas de preferencia y los ángulos que son más afines con su forma de pensar.


Temario (cc) Formación Multimodal, e-UAEM, 2021

Además de su origen, otro punto a considerar de la agenda es su duración. Según Mc Combs y Shaw (1972), la agenda de los medios duraba 3½ semanas y la agenda del público 2 ½ semanas.

En el contexto actual, quienes usamos las redes sociales, a partir de nuestras dinámicas de socialización y propagación de información, elegimos temas diferentes a los pautados por los medios o ángulos diferentes de los mismos temas, en una lógica inversa, en cuyo marco la agenda pública influye en la agenda de los medios, pues a menudo vemos que lo que se hace viral en las redes llega a los medios de comunicación masiva. Asimismo, la temporalidad de las agendas se ha acortado considerablemente. Hemos pasado de una aparente omnipotencia de los medios, al empoderamiento de los receptores y las redes sociales.


Balanza (cc) Formación Multimodal, e-UAEM, 2021

Si bien el empoderamiento de quienes consumen información aplica para el segmento de la población que usa intensivamente las redes sociales, existe también un sector importante de la población que aún se informa exclusivamente a través de los medios de comunicación masiva, es decir, de la radio, la televisión y la prensa. Scheufele, catedrático de la Universidad de Wisconsin, en una entrevista realizada en 2015, planteó que, a pesar del auge de las redes sociales, los medios de comunicación masiva siguen teniendo el control de la mayor parte de la agenda (Pardo 2015).




2. b. Identificación de posturas y sesgos en medios

De vuelta a la teoría original de la construcción del temario (agenda-setting) (McCombs y Shaw, 1972), si bien los medios son los operadores de dicho temario, lo interesante es determinar quiénes están realmente detrás de tal construcción, pues los medios, según su vocación y perfil, sirven a diferentes grupos e intereses que pueden estar representados por el gobierno en turno o la oposición, sus anunciantes o inversionistas, e incluso agentes extranjeros si se trata de medios transnacionales. Hay medios con posturas ideológicas muy claras, por ejemplo, el diario mexicano de izquierda La Jornada; su postura ideológica tamiza su temario y enfoque y quienes lo leen deben tener en mente tales sesgos.

Además de las posturas propias de cada medio, que como ya vimos influyen en el temario, no podemos perder de vista que los medios también desean vender sus noticias y por tanto deben tener en cuenta lo que es importante para sus clientes, es decir, lo que creen les resultará más atractivo. En este sentido, los factores relacionados con nuestra implicación como consumidoras y consumidores en diferentes temas tienen que ver con variados aspectos, desde la proximidad geográfica hasta la celebridad de las personas involucradas.

En el caso de las redes sociales, las lógicas de distribución y de preeminencia de unos temas sobre otros responden a dos tipos de intereses: los de quienes producen los mensajes y/o los publican y los de quienes los consumen y/o recirculan. Esta dinámica de distribución es vertiginosa, pues está basada en el valor de la inmediatez y las tendencias se definen y transforman en forma acelerada. Un ejemplo claro de esto es Twitter, cuyo lema afirma que ‘Es lo que está pasando’.

Algunas redes sociales representan la agenda pública en vivo en forma de nubes de etiquetas, que son representaciones gráficas del peso/frecuencia de determinados conceptos en la discusión pública. Estas nubes sobresimplifican la agenda pública, pero nos permiten identificar los temas candentes en un solo vistazo.


Figura 1 (cc) Díaz-Campo, J., 2014

Pese a las transformaciones en la definición de los temarios explicadas en los párrafos previos, tanto de los medios como del público, debemos considerar la vigencia de la teoría de la agenda-setting en sus nuevos contextos y configuraciones, atendiendo lo que Rodrigo Alsina señala en su libro: "La teoría de la construcción del temario es un modelo en estudio y evolución permanente que puede, dentro del marco definido, ir asumiendo modificaciones a partir de las nuevas aportaciones teóricas al paradigma establecido" (1993, p. 54).

Por tanto, cuando leamos, escuchemos o veamos una noticia en medios o redes sociales, preguntémonos:

  • ¿A quién beneficia que esta noticia se publique?
  • ¿A quién perjudica?
  • ¿Por qué esta noticia podría ser importante para mí o para la sociedad?
  • ¿Desde qué ángulo se me presenta?
  • ¿Se basa en hechos u opiniones?




3. Segunda estrategia: Contexto nacional y compromisos éticos

Para consumir críticamente la información debemos analizar el contexto en el cual se genera, así como los compromisos éticos explícitos, si los hay, de quienes tienen la responsabilidad social de informar.


3. a. Contexto nacional y libertad de expresión

La libertad de expresión, también conocida como ‘la libertad de palabra’, es un requisito para el establecimiento de la libertad de prensa y de una democracia saludable. La libertad de expresión necesita una plataforma pública que permita que el intercambio de información y de ideas sea efectivo. La razón por la que los medios son importantes es porque proveen esas plataformas. A fin de cumplir con esta función, los medios deben ser independientes del control del Estado o del gobierno.

Durante siglos, las y los periodistas han luchado por la independencia de su profesión. Es una batalla que han enfrentado continuamente y que enfrentan aún en nuestros días. Varios organismos internacionales evalúan qué tan libre es realmente la prensa. Freedom House es una organización vigilante independiente que monitorea la libertad de la prensa en todo el mundo. Da clic en Reportes y revisa la última encuesta; también te recomendamos explorar el mapa global de Freedom House y el color con que se identifica a México. Reporteros Sin Fronteras ofrece un índice similar de la libertad de prensa a nivel global. Te sugerimos comparar el mapa de Reporteros Sin Fronteras con el de Freedom House. A escala regional, Latinobarómetro publica un informe en el que aborda varios temas que conforman la agenda pública de los países de América Latina y entre los ítems que explora está el uso de las redes sociales como vehículo para la libertad de expresión.

Estos reportes te ayudarán a situar en qué contexto se están produciendo las noticias en México.


3. b. Ética en los medios y en la información



La noción de periodismo independiente significa que las y los periodistas deben ejercer un autocontrol en su profesión, a esto se llama autorregulación. Las asociaciones de periodistas han desarrollado, por lo tanto, códigos que incluyen estándares profesionales de comportamiento. Como ejemplo, aquí puedes consultar un fragmento del código profesional para periodistas del Reino Unido.

Hay códigos vigentes similares en todo el mundo. Tal vez te sorprenda conocer, por ejemplo, que, en Ciudad de México, a partir de junio de 2020, por ley, todas las empresas periodísticas deben contar con un código de ética y un comité de vigilancia para cumplirlo.

La industria de los medios se autorregula a través de sus propias asociaciones; éstas se llaman ‘consejos de prensa’. Los gobiernos contribuyen a proteger a la ciudadanía al proveer un ombudsman de los medios u oficinas para quejas sobre medios de comunicación. Sin embargo, ni los códigos de periodistas, ni los consejos de la industria de los medios, ni las oficinas del ombudsman del gobierno o de quejas serán efectivos a menos que las ciudadanas y los ciudadanos sepamos cómo usarlos.


3. c. La ética de las y los profesionales de la información

Las y los profesionales de la información tienen un papel igual de importante que las instancias de autorregulación antes referidas. Se aseguran de que, como ciudadanas y ciudadanos, tengamos acceso a información precisa y que dicha información esté protegida para acceso público. Las personas encargadas de bibliotecas y archivos también están preocupadas sobre cuál es la información que está disponible y cómo. A veces, los principios y valores de los y las profesionales antes mencionados están contenidos en las políticas públicas; otras, residen en códigos profesionales de ética. Estos códigos tienden a enfocarse en asuntos de propiedad, acceso, privacidad y seguridad. Te invitamos a revisar un resumen del código del Consejo Internacional de Archivos.





4. Tercera estrategia: Identificación de posturas y predisposiciones propias

A fin de adentrarte en esta tercera estrategia que compartimos para que hagas conscientes tus posturas y predisposiciones y el efecto que tienen en tu consumo de información, te invitamos a ver el siguiente video creado para el MOOC Exploradores de la posverdad: Literacidad informacional vs. noticias falsas, en el que exploramos algunas de las dinámicas que subyacen al flujo de noticias falsas:


MOOC Posverdad - Bienvenida Tema 3 (cc) Formación Multimodal, e-UAEM, 2018

Siguiendo a Rodrigo Alsina (1993, p. 81), la teoría de la construcción del temario distingue tres manifestaciones del temario público: el temario intrapersonal: los temas importantes para cada persona; el temario interpersonal: lo que cada persona habla más con otras; y, el de la percepción comunitaria (perceived community): lo que cada persona piensa que es importante para la generalidad de las personas.

En el tercer temario, el de la percepción comunitaria, es importante conocer que esa percepción puede estar distorsionada por el fenómeno que se conoce como ‘espejismo de la mayoría’. Te recomendamos ver el siguientes video para comprender cómo funciona este fenómeno en las redes sociales:



Temas (cc) Formación Multimodal, e-UAEM, 2021

Eyal (1981, citado por Rodrigo Alsina 1993) identifica, a su vez, dos grandes tipos de temas:

  1. Los temas de los cuales tenemos una experiencia directa y personal y por los que sentimos una mayor implicación, por ejemplo, la inflación, la inseguridad y el desempleo. Estos temas están presentes tanto en la agenda de los medios como en la agenda pública (ahora más visible en las redes sociales).
  2. Los temas que son casi del dominio exclusivo de los medios de comunicación masiva, en los que sentimos una menor implicación, por ejemplo, conflictos al otro lado del mundo.

Pese a que muchos consumidores y consumidoras de noticias reconocemos tener nuestros propios sesgos y predisposiciones, la mayoría somos incapaces de identificarlos claramente. Un ejercicio que nos puede ayudar es plantearnos las siguientes preguntas: ¿Qué emoción o reacción nos provoca determinada información? ¿Nos indigna? ¿Nos divierte? ¿Nos intriga? ¿Nos enoja? ¿Nos hace desear que esa información sea verdadera o falsa?



Las noticias en general, y más las falsas o manipuladas, cuentan con nuestras reacciones emocionales para su rápida propagación. Por eso, es importante que nos hagamos conscientes de tales emociones y del papel que juegan en nuestras reacciones ante la información.





4. a. El factor emocional en la reacción a las noticias



Un estudio científico publicado en la prestigiada revista Science (Vosoughi et al., 2018) y comentado en Fortune (Morris, 2018), reporta que un seguimiento efectuado en la dispersión de 126 000 noticias en Twitter, entre septiembre y diciembre de 2016, arrojó que la falsedad se disemina más ampliamente, más rápidamente y más profundamente que la verdad en todas las categorías de información.

Los autores atribuyen el fenómeno a las emociones de las usuarias y los usuarios: las noticias falsas generan miedo, disgusto y sorpresa, emociones que detonan más reacciones en las redes sociales, en tanto que las noticias veraces generan anticipación, tristeza, alegría y confianza, emociones que detonan menos reacciones. Al parecer, el miedo y la sorpresa son más virales que la tristeza y la confianza.

Otro estudio presentado en la Conferencia Internacional de la World Wide Web (Guerini y Staiano, 2015) obtuvo resultados similares. Según los autores, en las prácticas de compartir noticias, hay dos niveles: broadcasting, cuando el usuario o la usuaria comparte con todos sus contactos; y, narrowcasting, cuando solamente comparte con algunos contactos seleccionados.

En este último estudio, realizado con poblaciones de diferentes contextos culturales, los investigadores encontraron que las prácticas de compartir dependieron en gran medida de las emociones que generaron las informaciones.

Las emociones tienen valores positivos o negativos, según nos hagan sentir bien o mal (valencia), pero también puntúan diferente en el nivel de agitación que nos provocan y en qué tanto nos hacen sentir en control o no de la situación. Emociones como el miedo, que es negativo, nos hace sentir agitación y en menor control de la situación. Emociones como el enojo, la felicidad y la inspiración también nos agitan en forma negativa o positiva, pero nos hacen sentir más en control de la situación. La tristeza nos agita menos que las emociones antes comentadas y también nos hace sentir menos en control.

A partir del modelo VAD (Valence, Arousal y Dominance) que son las características de las emociones antes descritas (valencia, agitación y sentido de control), los autores identificaron que las personas son más proclives a compartir ampliamente (broadcast) contenido que las agita positiva o negativamente, pero que las hace sentir en control (sorpresa, alegría, inspiración). En tanto el narrowcasting (compartir en forma selectiva) corresponde a contenido que las agita, pero las hace sentir menos en control (enojo, miedo, tristeza). Un resultado que se repitió en general es que el contenido con valencia negativa es más viral que el contenido con valencia positiva, a pesar de que a menudo fluye en bloques más compactos mediante el narrowcasting.


Definiciones (cc) Formación Multimoda, e-UAEM, 2021



4. b. Las dinámicas sociales en el flujo de noticias


Me gusta en las redes sociales. (c) rawpixel.com, 2019

Además de nuestras emociones individuales, las dinámicas del contexto social en el que consumimos y compartimos información influyen en la forma en que recibimos e interpretamos dicha información.

Hasta hace pocos años, los intentos por influir en la opinión pública se basaban en prácticas de dispersión masivas de una persona a muchas (medios de comunicación masiva tradicionales). Sin embargo, las redes sociales permiten potenciar una práctica que antes era mucho más lenta y de alcance limitado, que es la dispersión de boca en boca. Por ejemplo, cuando una persona recibe un contenido que le parece interesante, es probable que lo comparta; una vez hecho esto, quienes lo reciban juzgarán el contenido por la persona que se los compartió, en quien probablemente confían, y lo compartirán igualmente. Esto genera una cadena que de manera acelerada logra dispersar la información a partir de las redes de pares.

La clave en estas cadenas, como es fácil observar, son las interacciones con la información. Dichas interacciones son de dos tipos: reaccionar (me gusta, me enoja, me hace reír, etc.) y compartir.

La explicación previa da cuenta del proceso. Sin embargo, para comprender en forma cabal este fenómeno social es importante que consideremos varios ángulos:

Los actores: ¿Quiénes comparten noticias?

Un estudio publicado en la revista Social Media + Society (Kalogeropoulos et al., 2017) identificó qué las usuarias y los usuarios son más proclives a compartir y comentar noticias. La investigación se llevó a cabo en seis países y entre sus hallazgos más importantes se cuentan los siguientes: a) la gente que usa redes sociales para consumir noticias es más proclive a seguir las noticias en otros medios fuera de las redes sociales y a compartir por otras vías, como el correo electrónico; b) los partidarios políticos son más proclives a compartir y comentar cierto tipo de noticias en redes sociales; y, c) la gente interesada en las noticias ‘duras’ es más proclive a comentar y compartir cualquier tipo de noticia (dura o suave) vía correo electrónico.

Las noticias ‘duras’ son las referentes a tópicos importantes y de actualidad como política, asuntos internacionales y negocios. Las noticias ‘suaves’ incluyen entretenimiento, celebridades y estilos de vida.

Quienes interactúan (reaccionan y/o comparten) pueden ser de tres tipos:

  • Aliados y cómplices: reaccionan favorablemente, comparten y son seguidores.
  • Oponentes: reaccionan en forma adversa, desmienten, señalan (flag) y refutan.
  • Mirones: testigos que no interactúan (no comparten ni reaccionan).

Nuestras motivaciones: ¿Por qué compartimos?


Si bien es interesante revisar los estudios que perfilan a las personas que podemos encabezar la interacción con las noticias en línea, es aún más interesante analizar nuestras motivaciones para hacerlo, es decir, por qué lo hacemos.



El valor de un titular: ¿Cómo elegimos qué compartir?

Se pensaría que siempre que compartimos una noticia es porque ya la leímos y, tras ello, la consideramos interesante y digna de compartirse. Sin embargo, estudios recientes reportados en Forbes (DeMers, 2016) indican que 59 % de los vínculos compartidos en redes sociales son socializados sin hacer clic en ellos, es decir, que las motivaciones antes revisadas (altruismo, entretenimiento, utilidad percibida, etc.) muchas veces no se basan en el contenido de las noticias, sino solamente en sus titulares.

Esto sucede por dos razones:

  • Lapsos de atención. Nuestros lapsos de atención se han ido reduciendo en esta era digital, por lo que la mayoría de las personas tomamos decisiones apresuradas basadas en las primeras impresiones, sin darnos tiempo para revisar más a fondo.
  • Esfuerzo. Requiere menos tiempo y esfuerzo compartir una noticia que leerla. En contramano, la recompensa de compartirla es mayor, porque genera atención de amigos y familia, que creerán que la leímos, y contribuye a la construcción de nuestra identidad en línea. Leer la noticia, en cambio, no ofrece recompensas extrínsecas.

Las motivaciones de terceros: Nadie sabe para quién trabaja

Las personas interactuamos con la información en línea en función de nuestras motivaciones, pero también estamos a merced de motivaciones de terceras personas que explotan nuestros gustos, preferencias e intereses para diferentes propósitos.

Para develar dichas motivaciones, la mejor vía es seguir el rastro de eso que llamamos ‘noticias falsas’.

La carnada: Quienes publican noticias falsas saben cómo explotar nuestras emociones y cuáles son los temas a los que respondemos con mayor intensidad. Las noticias falsas exitosas explotan los temas populistas, tales como sentimientos contra el establishment, el nacionalismo y el fundamentalismo (fanatismos de diversa índole), y las debilidades percibidas de figuras públicas, como misoginia o corrupción. La carnada hace que mordamos el anzuelo y demos clic en esas noticias (por eso se llaman clickbait en inglés).


Clickbait (cc) Formación Multimoda, e-UAEM, 2021

Aunque las personas no interactuemos con la noticia (reaccionemos o compartamos), es muy probable que nuestro clic haya sido registrado por los rastreadores y, por tanto, se haya sumado a la contabilidad de ojos disponibles para cierta publicidad que convenientemente se ha situado adyacente a la noticia en cuestión. Esta práctica publicitaria poco ética ha provocado quejas de corporaciones serias cuyos anuncios han aparecido en sitios que promueven el terrorismo, el racismo o el abuso a menores.

Por tanto, las noticias que parecen favorecer o atacar a un candidato en una campaña, no necesariamente son generadas por seguidores u opositores. Así sucedió en la campaña presidencial de 2016 en los Estados Unidos: la figura polémica de Trump fue explotada por hábiles mercaderes para atraer tráfico a sus sitios web a fin de generar ganancias publicitarias, y en el camino propulsaron su popularidad. Obvia decir que muchas de estas estrategias sí fueron patrocinadas por sus seguidores, pero otras tantas fueron mero producto del oportunismo.

Los desmentidos: Refutar noticias falsas (debunk) es algo que se considera positivo, pues busca corregir los entuertos provocados por información falaz. Sin embargo, paradójicamente, a veces, al citar la noticia falsa que se pretende desmentir, contribuye a hacerla más visible.

Como puedes apreciar, las dinámicas sociales en torno a la viralización de las noticias son intrincadas redes de actores y motivaciones en las que jugamos o somos objeto de juego por terceras personas.



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