Te recomendamos consultar el texto interactivo de principio a fin por lo menos una vez, aunque puedes acceder a él las veces que lo desees.



Aspectos clave para el almacenamiento y la socialización de información en formato digital


Contenido






1. Folksonomías y hashtagging


La palabra ‘folksonomía’, traducción al castellano de folksonomy, se adjudica a Thomas Vander Wal (2007) y es la combinación de los términos en inglés folks (popular) y taxonomy (taxonomía). A su vez, taxonomía deriva de los términos griegos taxis (clasificación) y nomos (ordenar, gestionar) (Díaz Piraquive, Joyanes Aguilar y Medina García, 2009, citados en Yedid, 2013).

Como muchos términos en el mundo de las TIC, este surgió para nombrar una práctica que ya se estaba dando en la web a partir de herramientas como del.icio.us, flickr, 43 Things, Technorati, entre otras, algunas de las cuales ya no están disponibles.

Así, el término ‘folksonomía’ se refiere al etiquetado (tagging) personal de información digital en línea (cualquier cosa con un URL). El etiquetado se realiza en un ambiente social y, por lo general, es compartido con otros usuarios o usuarias (adaptación de la definición de Vander Wal, 2007). Dicho de otra forma, se trata de una práctica de ‘etiquetado social’ de información o recursos disponibles en línea.

Como puedes ver, esto se relaciona con el tema de los metadatos, pero aquí el etiquetado es ‘informal’ (por parte de quien usa la información), ‘social’ y ‘en lenguaje natural’. Su dimensión social es posible gracias a ‘herramientas y funcionalidades’ creadas ex profeso, que constituyen entornos sociales en línea.

Dos aspectos clave de las folksonomías son: 1) compartir y 2) consensuar. La confluencia de ambos aspectos es lo que permite que el etiquetado social confiera un valor agregado a los recursos. No solamente se trata de poner en común las etiquetas con las que identificamos determinada información, sino que lo interesante de este ejercicio de etiquetado (tagging) es que es social y permite agregación, es decir, que la masa de usuarios de un sistema tiende a privilegiar unas etiquetas sobre otras, logrando un acelerado consenso respecto a lo que caracteriza determinado recurso.

Si bien en su primera etapa la folksonomía se desarrolló a partir de herramientas en línea específicamente creadas para este fin, como del.icio.us, la práctica pronto se generalizó a la mayoría de las redes sociales a través del llamado hashtagging.

Para comprender plenamente el poder de esta práctica es necesario que identifiquemos que si bien el motor de origen es el etiquetado que hacemos las personas, su eficiencia radica en las herramientas de inteligencia artificial que permiten conectar y asociar contenidos identificados con hashtags iguales.

Así, la práctica hashtagging generalizada en Twitter, Instagram, Facebook, Tumblr, Flickr o Pinterest, por mencionar solamente algunas redes sociales que la incorporan, facilita que usuarios y usuarias encuentren contenidos de su interés, pues basta con hacer clic en una etiqueta (hashtag) para visualizar el contenido que ha sido caracterizado con esa etiqueta.

Cualquier persona puede agregar el hashtag que quiera, no hay reglas, por lo que un mismo contenido puede tener etiquetas que podrían considerarse contradictorias entre sí. Sin embargo, ello no es problema, pues como ya mencionamos antes, el poder de agregación construye un cierto consenso con base en las etiquetas que más se repiten para un recurso.

Las etiquetas pueden ser de muy amplia cobertura, como ‘#lindo’, que aplicaría a contenidos muy variados, o ‘#gatoseninstagram’ que es una etiqueta mucho más específica y que se puede aplicar para un tipo de contenido (fotos de gatos en Instagram). Estas etiquetas también surgen en pequeñas comunidades o subculturas que expresan sistemas de valores específicos en determinados contextos.

Sin embargo, las etiquetas también son usadas como “convocatorias” para reunir contenido en torno a un tema, un evento o una marca. Si una etiqueta se vuelve tendencia, miles de personas suman contenido y esto es usado, tanto por individuos como por organizaciones, para generar y encauzar flujos en las redes sociales.

Por último, es preciso señalar que las etiquetas sociales, por lo general, son efímeras y si bien tienen utilidad para localizar contenido, su relevancia se sitúa en coordenadas espaciotemporales específicas.




1. a. Herramientas que aplican la folksonomía

Además de las redes sociales más usadas que ya mencionamos, en donde la práctica de hashtagging es común, hay algunas herramientas cuya vocación principal son las folksonomías:

Logo (c) BibSonomy
BibSonomy: https://www.bibsonomy.org/
BibSonomy es una herramienta creada para que la comunidad estudiantil universitaria, así como profesionales dedicados a la investigación, puedan gestionar publicaciones y marcadores, especialmente enfocados a contenidos académicos. Permite crear grupos y ranquea publicaciones, etiquetas, autores, conceptos y discusiones populares.
Diigo: https://www.diigo.com/
Diigo permite recolectar, guardar y etiquetar recursos en línea para acceder a ellos fácilmente, en cualquier momento y desde cualquier lugar. Funciona a partir de una extensión en el navegador y permite que una usuaria o un usuario comparta contenidos con otras y otros. Entre otras funciones, permite agregar marcadores, etiquetas, notas adhesivas y subrayar, así como crear una biblioteca personal e integrar grupos.

Logo (c) Diigo

Logo (c) Instapaper
Instapaper: https://www.instapaper.com/
Instapaper es un servicio de marcadores que permite guardar contenido y etiquetarlo para leerlo después, en diferentes dispositivos.
Mendeley: https://www.mendeley.com/
Si bien Mendeley es un sistema para la gestión de bibliografías, lo incluimos en este apartado porque también cuenta con etiquetado de contenidos dentro de las funcionalidades para organizar documentos.

Logo (c) Mendeley

Logo (c) Pinboard
Pinboard: http://pinboard.in/
El antes famoso del.icio.us se convirtió en un servicio de paga llamado Pinboard, que se autodefine como un sitio de marcadores para personas que valoran la privacidad y la rapidez. Permite agregar marcadores desde cualquier navegador y se puede conectar con cuentas de Twitter, así como sincronizarse con otros servicios como Instapaper o Pocket.



2. Curaduría de información en línea

La ‘curaduría digital’ es la acción de filtrar, organizar, dotar de sentido y compartir lo más relevante de un contenido en un área temática específica. Dicho de una manera sencilla, un curador valora diferentes contenidos en un área, selecciona los que considera más adecuados para su colección y comparte con otros usuarios interesados en el mismo tema.

Hoy día existen diversas herramientas en línea que nos permiten hacer curaduría de contenidos digitales. Sin embargo, antes de usar cualquiera de ellas, es importante que tengamos claro qué tipo de colección vamos a integrar y cuáles son nuestros criterios de curación.

Por tanto, para hacer curaduría, debemos dar los siguientes pasos:


Pasos para hacer curaduría (cc) Formación Multimodal, e-UAEM, 2021

A continuación, te presentamos brevemente cada uno de estos pasos, aunque es importante anotar que en la práctica varios de ellos se dan de forma integrada y no secuencial, pues las herramientas en línea para hacer curaduría nos permiten añadir un recurso y, al mismo tiempo, agregarle valor y compartirlo.


Primero, debes definir el objetivo de la curaduría. Te presentamos algunos ejemplos:

  • Supón que vas a empezar a escribir tu tesis, la cual trata de los hábitos lectores de las y los jóvenes en el siglo XXI. Tu colección, entonces, estaría enfocada a tu tema de tesis y guardarías artículos, libros, videos y todo aquel contenido que te pareciera interesante y relacionado con el enfoque de tu investigación.
  • Imagina que vas a escribir un cuento acerca de la inteligencia artificial en la ficción y que necesitas investigar al respecto. De hecho, este ejemplo lo tomamos de un relato transmedia que contiene precisamente una colección curada en torno al tema.
    Lee el relato La escritor fantasma: un relato transmedia: https://bit.ly/3sTnQBd
    Consulta la colección curada que armó Aitana: https://bit.ly/3Jr3dCZ
  • Ahora, piensa que solamente quieres coleccionar contenido relacionado con una afición o proyecto personal que puede ser cualquiera: repostería, rompecabezas, motocicletas, algún deporte, cine de horror... lo que sea. Si tu colección se enfoca en una afición, guardarás cualquier contenido que encuentres relacionado con ella, ya sean documentos, fotografías, videos, etcétera. Si tu colección se focaliza más en un determinado formato, por ejemplo, guardarás ilustraciones antiguas de cuentos de hadas o videos de los lugares a los cuales quieres viajar algún día.
    La colección tiene el propósito de acercarte de alguna forma, más o menos práctica, a aquello que te gusta. Una colección de recetas de repostería es, por ejemplo, para cocinarlas, aunque hay colecciones que solamente tienen el propósito de ser disfrutadas, como las que se componen de imágenes o frases que nos agradan.


Una vez que el objetivo de la colección es claro, podemos establecer los criterios que caracterizarán la colección para alcanzarlo. Los criterios pueden referirse a diferentes aspectos, como contenido, idioma y formato, entre otros.

  • Tema. Si tu objetivo es reunir contenido de sitios a los que deseas viajar algún día, el criterio a seguir es, precisamente, que deben ser lugares que te parezcan interesantes y atractivos por la forma en que están presentados y que se te antoje visitarlos en alguna ocasión futura. No incluirás a tu colección contenidos relacionados con lugares que ya visitaste o a los que no te apetece viajar.
  • Idioma. Otro criterio puede ser que los contenidos estén en español o que al menos cuenten con subtítulos en este idioma (en el caso de los videos). Por lo tanto, si encuentras un video que presenta un lugar al que deseas viajar, pero está en alemán y no cuenta con subtítulos, entonces, no lo agregarás a tu colección.
  • Formato. Un tercer criterio puede ser el formato. Tal vez solo te interesa coleccionar fotos y videos, por lo que no guardarás libros ni artículos. O, tal vez, quieres guardar todo tipo de contenidos sin importar el formato. Dependiendo del criterio que establezcas, el contenido que encuentres será o no viable para estar en tu colección.

Otros criterios que también puedes considerar:

  • Calidad del contenido
  • Calidad técnica
  • Diseño y presentación
  • Accesibilidad
  • Pertinencia
  • Actualidad
  • Tipo de licenciamiento

Si quieres hacer curaduría de forma más profesional, incluso, puedes crear una lista de cotejo con los criterios que seguirás en tu colección y aplicarla siempre que estés considerando añadir un contenido a ella.


Posteriormente, debes buscar contenidos de calidad para tu colección. Regresa al Bloque 1 de este curso, el cual incluye diversas estrategias para realizar búsquedas efectivas en línea.

Recuerda que también puedes suscribirte a fuentes afines a tu colección y generar alertas en los motores de búsqueda para que, de forma regular, estén buscando por ti. Las fuentes afines a tu colección pueden ser blogs, canales de YouTube activos, páginas de Facebook, cuentas de Twitter y tableros de Pinterest, por mencionar solo algunas.

Dentro de los servicios especializados de curaduría, que veremos a continuación, también puedes suscribirte y seguir las actualizaciones de las colecciones que te interesen.


Después, debes agregar valor a los contenidos de tu colección, esto se conoce también como contextualizar y permite dotar de sentido a los recursos que has seleccionado. El valor agregado puede ser un comentario, una opinión o información sistematizada para describir el contenido. Para sistematizar el valor agregado, puedes utilizar las estrategias que abordamos anteriormente: los metadatos y las etiquetas o hashtags.


Por último, debes compartir la colección, lo cual es sencillo porque la mayoría de las herramientas en línea que te permiten construir colecciones también se diseñaron para agregar valor y compartir.

Así, las herramientas de curaduría tienen principalmente cuatro funciones:

  • Almacenar
  • Organizar (lo que a su vez permite buscar y hacer consultas)
  • Contextualizar (agregar valor)
  • Compartir



2. a. Herramientas más usadas para hacer curaduría

A continuación, te presentamos algunas de las herramientas más conocidas y usadas para hacer curaduría. Cualquiera que elijas funcionará como contenedor de tu colección y poseerá las funcionalidades antes enlistadas.

Logo (c) Feedly
Feedly: https://feedly.com
Feedly es una herramienta que te permite realizar una curaduría de manera personal y asistida por inteligencia artificial, pues cuenta con un agente nombrado Leo, el cual revisa tus feeds (lo que almacenas) y prioriza tópicos, eventos y tendencias con base en tus intereses. Para ello, solamente necesitas entrenar a Leo para indicarle los criterios de tu colección y él te ayudará a buscar y a organizar información proveniente de todo tipo de fuentes, incluyendo noticias, blogs, Twitter, etcétera. Existe una opción gratuita que te permite seguir hasta 100 fuentes y organizarlas en tres feeds.
Listly: https://list.ly/
Listly es un servicio para crear listas curadas y hacerlas públicas. Te brinda la posibilidad de publicar tus listas en tu blog o página web y permite que el público sugiera ítems para ser agregados a tu lista, promoviendo así, la dimensión social de la curaduría.

Logo (c) Listly

Logo (c) Paper.li
Paper.li: http://paper.li/
Al igual que Feedly, la herramienta Paper.li también emplea inteligencia artificial. De manera personal, como usuaria o usuario, debes seleccionar los tópicos que te interesan y el servicio enviará a tu buzón artículos curados en el contenido que has seleccionado. Además, te permite generar una página web personal, en la cual puedes compartir tus contenidos, actualizarla regularmente, así como generar boletines (newsletters) periódicos para envío vía correo electrónico. Las personas pueden suscribirse a estos boletines.
Pearltrees: https://www.pearltrees.com/
Pearltrees te permite almacenar todo tipo de contenidos (páginas web, archivos, fotos, videos, notas, etc.), organizar y agregar valor (significado) a las colecciones, así como colaborar, compartir y descubrir nuevos contenidos curados por otros usuarios o usuarias.

Logo (c) Pearltrees

Logo (c) Pinterest
Pinterest: https://www.pinterest.com
Pinterest emula el concepto de tablero de corcho en donde "pinchas" con alfileres las cosas que te gustan. Te ofrece la posibilidad de crear y gestionar tableros personales temáticos, a partir de imágenes relacionadas con aficiones, intereses, eventos, etc. Como usuaria o usuario, puedes buscar los tableros de otros usuarios o usuarias y "repinchar" imágenes para tus propias colecciones.
Pocket: https://getpocket.com/
Pocket te permite almacenar, gestionar y compartir contenidos. Una característica interesante de esta herramienta asociada con la curaduría es que cuenta con un equipo de "conservadores" que examinan los hallazgos de usuarios y usuarias y los comparten a través de diferentes medios, incluido un boletín diario. El propio portal define a sus usuarios y usuarias como "cazadores-recolectores" de contenidos. La filosofía de Pocket radica en “guardar y consumir con intención".

Logo (c) Pocket

Logo (c) Quuu
Quuu: https://quuu.co/
Quuu te permite almacenar, leer, reproducir y compartir todo tipo de contenido. Cuenta con acceso a su comunidad de descubrimiento (Discover community) y en su versión gratuita te permite automatizar la funcionalidad para compartir hasta en un perfil de red social. Además, te permite configurar feeds RSS y guardar para leer más tarde.
Scoop.it!: http://www.scoop.it
En su versión libre, Scoop.it! te permite publicar hasta 10 elementos de tu colección por día.
Los metadatos mínimos que te pide son: nombre del recurso, URL, descripción del recurso, etiquetas y algo que llama insight, que es tu punto de vista sobre el recurso.

Logo (c) Scoop.it!


Como ya mencionamos antes, la curaduría en línea es una actividad social, por lo que, además de aprovechar las funcionalidades de las herramientas antes descritas para colaborar y compartir tus colecciones, también puedes usar las redes sociales para darles mayor visibilidad y recabar las reacciones que las mismas generen en tu comunidad e incluso en círculos sociales que ni siquiera has imaginado.

Para repasar la información que hemos abordamos sobre curaduría, te invitamos a revisar detalladamente la siguiente infografía:


Curaduría de Recursos Edicativos en Línea (cc) Formación Multimoda, e-UAEM, 2020





3. Referencias bibliográficas

UAEM. (2019). Curaduría de recursos educativos en línea. [MOOC]. México X.

Vander Wal, T.( 2007). Folksonomy. Vanderwal. Recuperado de http://vanderwal.net/folksonomy.html

Yedid, N. (2013). Introducción a las folksonomías: definición, características y diferencias con los modelos tradicionales de indización. Información, cultura y sociedad: revista del Instituto de Investigaciones Bibliotecológicas, (29), 13-26.

Zorrilla, M.L. (2020). Búsqueda en Internet para universitarios. Compendio de apuntes. MOOC Búsqueda en Internet para Universitarios. México: UAEM.



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